Variza Estudio

Veronica Ariza Photographer

Irlanda

Cork – Killarney National Park – Portmagee

Directas de un vuelo salido de Barcelona, llegamos al aeropuerto de Cork, Irlanda. Allí empezamos la aventura de conducir del revés, por aquellas estrechas carreteras, en la que la visibilidad y su rústico estado te hace sentir de verdad en una Irlanda que respira verde.

Circulando por la N22 dirección Portmagee, tardamos 2 horas en recorrer 93Km para encontrarnos con el gran Killarney National Park, dónde si la lluvia lo permite puedes pasear a lo largo de todos sus largos caminos.

Continuamos hacia Portmagee. Después de otras dos horas de camino, llegamos a nuestro destino. Un pequeño y colorido pueblo de pescadores situado en la costa suroeste de Irlanda, de tan solo ciento veintitrés habitantes y dónde en su dieta habitual incluyen las “Fish and chips”, su bocado te hace viajar directamente al fondo de océano.

Kerry Cliffs & Valentia Island

Nunca decidimos una ruta, ni un destino exacto, así que al día siguiente, ya descansadas, nos dirigimos a la salida del pueblo dirección Kerry Cliffs ( Los acantilados de Kerry), y al encontrarse cerrado por el viento hicimos tiempo recorriendo la carretera que va paralela a los mismos. El viento, la niebla, la lluvia, hacen que cada momento sea imborrable.

Un “Slow” (despacio) se lee constante en la carretera advirtiendo del peligro de la misma. La niebla junto a la lluvia es tu peor enemigo. Nos encontramos con un pequeño embarcadero dentro de un acantilado done se podía ver el esfuerzo para salir de él en embarcación. Y a un kilómetro escaso, encontramos la playa de St Finians Bay, dónde la erosión de las rocas es más que perceptible.

Vuelta atrás a los acantilados de Kerry, esta vez si los encontramos parcialmente abiertos. El fuerte viento hace que tengan que mantener cerrado al público una de las puntas enclaves de esta ubicación, allí arriba se sentía el fuerte viento provocado por la cola de un ciclón atlántico.

Al llegar arriba, el espectáculo. Da la sensación que puedas fotografiar el mundo desde aquél lugar. El sonido del mar al romper contra aquellos gigantes, es simplemente un espectáculo.

Nos dirigimos hacia Valentia Island, a la que se accede a través de un puente que sale desde Portmagee. Una vez más cruzamos por caminos de tierra hasta llegar a Foilhommerum Bay, dónde un poco mas adelante hay un aparcamiento para hacer rutas a pie por la zona.

Geokaun Mountain, es un parque de montaña donde tiene vistas 360º, y que paseando por sus parajes, podríamos encontrar alguna cabra salvaje. Desde uno de sus tres niveles en el acceso en coche (5€/ coche) hay una pasarela que nos conduce a los acantilados de Fogher.

Valentia Lighthouse at Cromwell Point, es un faro por el que hay que acceder por un pequeño camino que no os dejará indiferentes. Por último dentro de nuestra ruta por la Isla Valentia, y última parada del día, paramos en Knight’s Town, otro pueblo de pescadores con gran seguimiento al remo.

Cromane – Lough Caragh

Al día siguiente aparecimos en un lugar mágico por su paisaje y por supuesto por el encantado castillo Ballycarbery Castle que se encuentra en el centro de todo este paraje natural.

Durante los trayectos, las vacas y las ovejas te acompañan durante todo el paisaje, así como muchas especies de aves destacando la gran cantidad de cuervos que tiene Irlanda.

Mirando el mapa con la capa satélite, vimos una parte cerca del alojamiento que tenía un aspecto curioso y decidimos bajar con el coche a ver que era. Una carretera desierta a ras de mar, con un restaurante a la mitad galardonado con una estrella Michelin y una zona pesquera que parecía sacada de una película de narcotraficantes. Toda esta mezcla explosiva y rara está situada en Cromane.

El último destino de la jornada y de la zona de Portmagee, resultó ser Lough Caragh, un enorme Lago que se puede recorrer todo su perímetro por una pequeña carretera. Muchas sombras en un Lago que pocas veces ve la luz del Sol.

Ballinskelligs – Castlehaven Cross

Acompañadas a nuestra salida de Portmagee por la niebla de nuevo, nos dirigimos a Ballinskelligs para visitar su playa de arena y el castillo en ruinas al final de la misma.

Justo al final de Waterville, una de las ciudades preferidas de Charlie Chaplin, se encuentra el Lago Currane, que entre el viento y la luz del Sol que no penetra, parece un lugar fantasmagórico del cual disfrutan los aficionados a la pesca.

Intentando avanzar a través de caminos alternativos, nos dimos con unas indicaciones para llegar a Staigue Stone Fort, y no podíamos hacer otra cosa más que olfatear que había en el lugar. Otra maravillosa combinación entre las ruinas que aparecen y el paisaje verde dominante Irlandés. Después de otro día de lluvia y frío llegamos a nuestro Hotel en Castlehaven Cross.


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